Antes de iniciar cualquier tipo de rutina física, es
indispensable realizar un reconocimiento médico. Este informe revelará cuáles
son las capacidades y limitaciones del deportista. Una vez superado el
reconocimiento médico, se debe acudir a un profesional en el campo del deporte
en busca de la supervisión y seguimiento del entrenamiento. En todos los gimnasios
hay personal cualificado para estos fines: los monitores. Estas figuras, se
adaptarán a los objetivos y capacidades de cada usuario personalizando la rutina
de estos.
A pesar de que el tipo de entrenamiento vendrá condicionado
por las metas a lograr, el inicio de todos los deportistas neófitos será común.
Las primeras semanas se enfatizará sobre un trabajo esencialmente aeróbico
(estimulación del sistema cardiovascular), acompañado de tonificación muscular
global y ejercicios de estiramientos. Todo este proceso se hará de forma
gradual y supervisada. Es importante que al principio todos los gestos técnicos
sean corregidos a fin de no crear vicios posturales.
Igual de necesaria y vital es la hidratación. Durante el
ejercicio físico, el cuerpo sufre un proceso de deshidratación, perdiendo
líquidos en la transpiración, por ello, es recomendable llevar siempre una
botella para mantener una buena hidratación durante todo el entrenamiento,
previniendo de esta forma calambres, desvanecimientos o la insidiosa fatiga.
Entrena en función de tu objetivo
Pasadas estas primeras semanas de puesta a punto, los entrenos deberán ser lo
más analíticos posibles, adecuándose a los objetivos y metas de cada persona.
Estadísticamente, los usuarios de un gimnasio se pueden dividir en tres grandes
grupos en función de los objetivos demandados:
En este caso el entreno irá enfocado a realizar ejercicios
continuos de intensidad moderada. Son muy recomendables en este grupo las
clases colectivas (aeróbic, funk, aerobox, spinning…) por su alto consumo
calórico, y por el componente lúdico de las mismas. El trabajo aeróbico
supondrá el grueso de la rutina diaria, acompañado, si es necesario, por
ejercicios de musculación atendiendo a la siguiente fórmula: muchas
repeticiones con poco peso.
Al contrario que en el anterior grupo, los aeróbicos para
este objetivo no serán predominantes, quedando en un segundo plano, aunque sí
son necesarios para una correcta función cardiaca y pulmonar. Si lo que
buscamos es ganar peso o volumen recurriremos a los ejercicios de musculación,
respondiendo a la fórmula: pocas repeticiones con mucho peso.
Si lo que se pretende es mantenerse en forma sin más, debido
a su posición intermedia, este objetivo admitirá ambos sistemas de
entrenamiento. Combinará trabajos aeróbicos y musculación en las mismasrutinas, ya sea adjuntándolas en una misma sesión, o intercalando los sistemas
en días alternos.

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