martes, 26 de agosto de 2014

Antes de hacer ejercicios...



Lo que haces antes de una actividad física puede determinar tu rendimiento.

No es un secreto para nadie que ejercitarse es importante para tener una vida saludable y llena de energía.

Es por ello que muchas personas han decidido dejar el sedentarismo y empezar a tener rutinas diarias más activas que benefician al cuerpo y la mente, mientras que otros nunca han parado de descubrir su propia fuerza, ejercitándose.

Para los que están empezando a ejercitarse recientemente o para los que ya lo han vuelto parte de su estilo de vida, es necesario tomar en cuenta lo que no se debe hacer antes de realizar una actividad física para obtener buenos resultados y evitar molestias y lesiones.


Aunque una de las recomendaciones más frecuentes es no empezar a hacer ejercicio sin antes estirarse para así relajar los músculos y liberar tensión, no lo hagas, sino hasta después de calentarte: salta, trota o has otra actividad suave que prefieras. Siguiendo estos pasos hay menos posibilidades de un desgarramiento muscular.



Presta atención a lo que ingieres

Comer en exceso o ingerir alimentos que no se digieren rápido, no es adecuado ante de hacer ejercicio, ya que hacerlo puede ocasionar agotamiento, malestares estomacales y hasta jaquecas. Se aconseja comer 2 o 3 horas antes de la actividad física; el tiempo va a depender del metabolismo de cada persona.

Desde siempre, comer bien ha sido una de las mejores fuentes de energía para el cuerpo, así que si necesita comer algo antes de ir algimnasio o realizar ejercicio al aire libre, opte por elegir alimentos ligeros como: las frutas, vegetales, y frutos secos. Es importante recordar que estar bien hidrato es esencial para tener una rutina diaria óptima, por lo que puede cambiar las comidas por un jugo.

El alcohol no es un aliado

Ingerir bebidas alcohólicas horas o minutos antes de ejercitarse causa desconsideración. Otro punto importante es que puede extender el tiempo de recuperación de una lesión producida durante el entrenamiento, ya que el alcohol aumenta la circulación de sangre en la zona afectada.


Si se ingiere en cantidades considerables, puede llegar a ser peligroso para la propia persona y las demás, si se entrena acompañado, por la pérdida del control de los equipos con los que se entrene, disminución de la resistencia, mala coordinación, no se está alerta y se reacciona más lento.

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