- Marcarse objetivos realistas: ante todo, hay que entender
el adelgazamiento como un proceso. Sólo de esta manera, será un adelgazamiento
saludable y permanente. No conviene fijarse metas poco realistas como la
pérdida de muchos kilos en poco tiempo o intentar alcanzar la talla de ropa que
se tenía con 18 años cuando el cuerpo ha experimentado importantes cambios
como, por ejemplo, un embarazo.
- Tener objetivos a corto plazo: para mantener la motivación
en todo momento, conviene fijar objetivos a corto plazo que permitan conseguir
la meta final. Es decir, si la meta final es adelgazar 4 kilos, hay que
marcarse el objetivo a corto plazo de perder 300-500 gramos en una semana.
- Aprender a ser nuestro mayor fan: quizá es lo más difícil,
pero es fundamental que la persona en proceso de adelgazamiento se sienta
satisfecha con los pequeños logros alcanzados.
- Empezar con pequeños cambios: si nunca se ha practicado
deporte, no se puede pretender, de un día para otro, correr una maratón. Asumir
grandes cambios que afectan el estilo de vida de una persona puede ser
contraproducente por la dificultad de llevarlos a cabo y, sobre todo,
mantenerlos en el tiempo.
- Premiarse con un extra diario: las prohibiciones de
alimentos son del todo desaconsejables en una dieta ya que dejar de disfrutar,
de repente de algo a lo que estábamos acostumbrados, se vive como un castigo.
Por el contrario, premiarse con algún capricho (aplicado con sentido común y
evitando los excesos) permite reconocer y celebrar todo el esfuerzo realizado.
- Hacer cómplice al entorno más directo: es importante que
el entono cercano de la persona que desea adelgazar sepa que su apoyo también
es necesario. De esta manera, se evitarán regalos comestibles que aportan
calorías o situaciones violentas como la insistencia para repetir ración en un
evento social.
- Contar con apoyo externo: diversos estudios científicos
demuestran que poder compartir el proceso de adelgazamiento con personas que se
encuentran en la misma situación puede contribuir a mantener la motivación.
- Divertirse cocinando: es posible disfrutar de la comida
con platos apetitosos y adelgazar. Basta con ser comedido en las raciones y
apostar por alimentos ricos en proteínas y fibra, pero con menos grasas
saturadas, azúcares y sodio que otros alimentos de su misma categoría.
- Disfrutar del aire libre para mantenerse activo: con el
buen tiempo, no hay excusa para mantener una vida sedentaria. Escaparse a un
parque dentro de la propia ciudad o disfrutar de una excursión en el medio
natural, supondrá un beneficio para el cuerpo y también para la mente. Una
buena terapia para mantener el buen humor.
- Jugar con la moda: sentirse atractivo es importante para
mantener la motivación y, para ello, es importante conocer el propio cuerpo
para potenciar la belleza natural de cada persona a través de la moda y saber
qué prendas favorecen más (saber, por ejemplo, si tenemos que disimular caderas,
definir cintura o crear volúmenes para compensar desequilibrios).
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