Son múltiples los factores que empujan a una persona a
abandonar la práctica deportiva. Por ello resulta interesante recoger algunos
consejos prácticos para no renunciar a una vida sana y físicamente plena:
El primer problema con el que se encuentra un deportista
novel radica en las mismas causas de su inicio: su motivación. Ya sea por
perder peso, por ganarlo, por problemas de salud, o por cuestiones
profesionales, nunca se debe olvidar el motivo que originó el inicio de una
vida activa. Si se tiene claro el porqué se hace ejercicio, y nunca se olvida,
se podrá responder a la eterna pregunta: "¿qué pinto yo aquí?", o
"¿para qué hago yo esto?".
Por otro lado, puedes intentar engañar a algún amigo para
que te acompañe en tu aventura deportiva, de esta manera siempre tendrás un
apoyo o un motivo más para acudir y no podrás decirte que te aburre ir solo al
gimnasio. Si no consigues que ninguno comparta tu interés por mantenerte enforma no te preocupes, los gimnasios están llenos de gente sana y son un buen sitio
para entablar conversaciones con extraños y quien sabe si afianzar nuevas
amistades.
Otra opción muy recurrida es el mp3. Prepárate una buena
sesión con una selección de tus canciones favoritas o al menos moviditas, para
que te motiven a no parar de correr o pedalear y alcances tus objetivos de una
manera amena al ritmo de tu música preferida. Si no que le pregunten a Rocky si
este método funciona o no.
Se paciente my friend
Otro motivo muy extendido en el abandono de la actividad
deportiva es la paciencia, en este caso la falta de ella. La actividad
deportiva requiere constancia, tesón, perseverancia, es decir, un tiempo de adaptación del organismo a la nueva rutina de entrenamiento hasta lograr
resultados. Los problemas surgen cuando se persiguen resultados inmediatos,
cosa harto imposible, y que hace aflorar las dudas y las frustraciones. Ten
paciencia, si sigues los consejos de tus monitores y no abandonas el plan
marcado los resultados llegarán.
Por otro lado, no olvides que no todo depende del deporte,
la alimentación sin ir más lejos, debes cuidarla de tal manera que sea variada
y equilibrada y no caigas en atracones o excesos después de una sesión de
ejercicio. De nada sirve que hagas 50 abdominales al día si después para
merendar te comes tres bollos de chocolate…
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