El dolor de espalda es un mal que padecen millones de
personas. Las lesiones de espalda constituyen uno de los problemas de salud más
extendidos. Practicar deporte de forma inadecuada aumenta el riesgo de que se
produzcan lesiones de distinta gravedad.
La columna vertebral es uno de los principales órganos del
cuerpo. Gracias a ella se puede caminar y estar erguido. Protege la médula
espinal y otorga al cuerpo el sentido de equilibrio, manteniendo el centro de
gravedad estable necesario tanto para estar de pie como para poder andar. Por
ello es un punto imprescindible del cuerpo que hay que proteger.
La composición articulada de la columna vertebral permite
también realizar movimientos de flexión, extensión, rotación y flexión lateral.
Todos ellos con las lógicas restricciones que determina la anatomía del cuerpo.
Dolores y lesiones
Los dolores de espalda suelen originarse por múltiples
factores. Una mala posición mientras se trabaja, se duerme o estudia; el uso de
un colchón inadecuado o mantenerse demasiado tiempo en la misma posición pueden
provocar dolor en la columna vertebral.
Cuando existe una lesión de espalda, las torsiones y caídas,
o movimientos tan comunes como doblarse o estirarse para alcanzar algún objeto,
pueden agravar la dolencia.
El deporte y la columna vertebral
El deporte puede implicar un riesgo de espalda. Sobre todo,
aquellas prácticas que obligan a realizar movimientos de flexión y extensión de
la columna, y exigen la ejecución de torsiones bruscas o continuas, la carga de
pesos excesivos, golpes o vibraciones.
Algunos deportes desarrollan mayormente un grupo muscular
determinado, produciendo un desequilibrio en el dinamismo de la columna al
repartir de forma desigual las cargas.
Por ello se recomenda que antes de iniciar la práctica de undeporte determinado, el deportista desarrolle un programa de ejercicios
adecuados para garantizar un buen desarrollo de la musculatura implicada.
También será necesario el reconocimiento médico antes de
empezar, ya que es importante la valoración de las características del
paciente, de su estado de salud general, su estado cardiovascular y el estado
de su espalda.
Los más adecuados
Los deportes más recomendados para la columna son la
natación y la natación terapéutica. Éste es uno de los deportes que goza de
mayor aceptación entre las personas con dolores vertebrales, y uno de los más
recomendados por los médicos y fisioterapeutas. Sobre todo los estilos de crowl
y espalda, ya que con ellos la musculatura lumbar trabaja de forma más
simétrica.
La gimnasia de mantenimiento, andar (mejor que correr), la
práctica del baloncesto (equilibrando el balance corporal), balonmano o
voleibol son otros de los ejercicios que los médicos aseguran que son
beneficiosos para la columna vertebral.
Los menos recomendados
Entre los deportes que se desaconseja practicar y que
cuentan con mayores riesgos de lesión, se encuentra el squash, ya que requiere
movimientos bruscos e incontrolados, sobre todo en posturas de torsión y
flexión de la columna que tienden a muscular más un lado que el otro.
Otro deporte no recomendado es el esquí, ya que el
deportista mantiene durante los descensos la espalda doblada mucho tiempo. El
ciclismo puede provocar sobrecargas o desequilibrios en los ligamentos y la
musculatura de la espalda. Y la halterofilia en la que al levantar grandes
pesos, la presión ejercida sobre la columna puede ser excesiva y por ello
peligrosa.
Otros deportes que son perjudiciales para la columna
vertebral son el patinaje artístico, el paracaidismo, el montañismo, el rugby,
todo tipo deportes de lanzamientos, el judo, la lucha libre, la equitación y
los denominados deportes extremos o de riesgo.
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