El
acondicionamiento físico, por definición, es mantenerse sano a través de la
ejercitación de algunas cualidades de nuestro cuerpo como son la resistencia,
velocidad, flexibilidad y la fuerza. Como resultado se activan los sistemas
cardiovascular, respiratorio, óseo, neuromuscular, entre otros.
• En primer lugar, es primordial hacer un
calentamiento previo. Éste servirá para preparar a tu organismo para el
ejercicio. Además, puede evitar lesiones posteriores.
El
calentamiento consiste en:
• Estiramiento: son movimientos que ayudan
a mantener la flexibilidad del músculo. Se deben realizar antes y después de
cada sesión de ejercicios. Por ejemplo, pararse con los pies a la altura de las
caderas, tomarse las manos y subirlas queriendo tocar el cielo. Se debe sentir
que todos los músculos se estiran, mientras se respira profunda y
tranquilamente.
Luego,
bajar las manos dejándolas sobre las caderas y juntar los pies. Mientras se
exhala, nuevamente bajar las manos y tratar de tocar la punta de los pies.
Repetirlo un par de veces.
(Recuerda
que hay muchos más ejercicios que puedes preguntar a un personal trainer o
profesor de Educación Física).
• Movimientos articulares: Estos ayudarán
a que las articulaciones no se vean perjudicadas. Por ejemplo, se debe realizar
lo siguiente:
Estando
de pie y con los pies a la altura de los hombros, mover lentamente la cabeza en
forma circular de derecha a izquierda y viceversa. Luego, de atrás a adelante,
y a la inversa. Posteriormente, inclinar a la izquierda y mantener por cinco
segundos y después, muy lentamente, para el otro lado. Todo esto ayudará al
cuello.
Se sigue
con los hombros (movimientos circulares para adelante y hacia atrás) con los
brazos hacia abajo o haciendo grandes círculos. Se deben realizar movimientos
circulares en todas las articulaciones como: codos, muñecas, tobillos, rodillas
caderas, etc. Pero siempre con cuidado y calma.
Inmediatamente
después de calentar se debe comenzar con los ejercicios propiamente tales que,
realizados de forma correcta y completa promoverán las siguientes capacidades:
• Resistencia: Se entiende por la
capacidad que tenemos de realizar algún esfuerzo físico por un tiempo
prolongado, seguido de una rápida recuperación. Esta puede ser general -que
aplica a grandes grupos musculares por un lapso de tiempo largo-, o especial,
que implica un gran esfuerzo por parte de pocos músculos, por lapsos pequeños.
El primer
grupo se entiende como resistencia aeróbica y comprende a todos los ejercicios
como trotar, correr o nadar. Recuerda que los ejercicios aeróbicos deben durar
a los menos treinta minutos para que sean efectivos. Luego, está la resistencia
anaeróbica, como levantar pesas.
• Flexibilidad: Esta es definida como la
máxima capacidad de estiramiento de una articulación y es vital para poder
tener un cuerpo sano, ya que ayuda a realizar mejor los ejercicios y movernos
con mayor facilidad.
En este
punto se aplican todos los movimientos que ayudan a estirar los músculos. Si
bien estos se encuentran en la fase del calentamiento, con el tiempo se deben
tratar de superar los límites. Por ejemplo, si en un comienzo sólo intentábamos
tocar la punta de nuestros pies con las manos, luego de un par de semanas
debemos tratar de pegar la frente a las rodillas, provocando mayor y mejor
estiramiento.
• Fuerza: También está en la resistencia y
es ejercitada a través de los ejercicios anaeróbicos. Es decir, levantar peso.
• Velocidad: Existen dos tipos. En primer
lugar se encuentra la general, que implica poder realizar cualquier movimiento
con agilidad y rapidez. Por otra parte, está la especial o específica, que
corresponde a ejecutar ejercicios competitivos a gran velocidad.
Para
lograr esto, se pueden hacer circuitos de ejercicios que combinen correr por un
minuto a máxima velocidad, luego trotar por diez, hacer planchas, abdominales,
sentadillas y barras. Todo esto, sin olvidar estirar antes y después.
Para que
los ejercicios sean realmente efectivos, deben aumentarse en cantidad, y
hacerse de forma más intensa y/o variando con el tiempo, ya que nuestro
organismo se va acostumbrando a la actividad física.
Es por
esta razón que, por ejemplo, cuando empezamos a trotar, con suerte podemos
hacerlo durante 10 minutos y luego de un par de semanas puedes lograrlo sin
problemas por media hora.
Se debe
recordar que para hacer cualquier ejercicio físico se debe tener ropa ventilada
o fresca y calzado cómodo para evitar la deshidratación. Es ese sentido,
también se deben consumir líquidos (sobre todo agua) antes, durante y después
del ejercicio.
Otro
punto importante es no realizar ejercicios en ayuno, pues esto disminuirá tu
rendimiento e incluso puede bajar "el azúcar en sangre"
(hipoglucemia), por eso se debe consumir un desayuno balanceado,
preferiblemente rico en cereales integrales y proteínas. Igualmente, se debe
esperar una hora después de comer.
Además,
es importante recordar que antes de comenzar a realizar cualquier rutina de
ejercicios se debe visitar al médico o especialista, para evitar cualquier
empeoramiento de alguna lesión o enfermedad.
Asimismo,
todo ejercicio debe ir acompañado por una alimentación balanceada y saludable
-no comer puede provocar que no bajes de peso o problemas graves de salud-.
Por
último, el acondicionamiento físico debe realizarse siempre para mantenernos
sanos todo el año. Sin embargo, que la primavera esté ad portas puede ser una
gran motivación para comenzar a moverse y perder eses kilitos de más.
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