Cuando
uno empieza a ir al gimnasio generalmente lo hace no sólo para verse mejor o
perder algunos kilos, sino buscando llevar un estilo de vida más sano.
Irónicamente los gimnasios no son tan saludables como podría pensarse, pues
debido a que en ellos se mantiene un ambiente cálido y húmedo se convierten en
uno de los lugares con mayor cantidad de bacterias.
Obviamente
no te vamos a decir que dejes de ir al gimnasio, pues ejercitarte tiene muchas
ventajas. Pero si te preocupa tu higiene y tu salud, sigue leyendo y entérate
de cuáles son las medidas que debes tomar para que los gérmenes y bacterias no
terminen en tu cuerpo y que tu visita al gimnasio te deje sólo cosas buenas.
El
cuidado de tu higiene empieza desde que eliges el gimnasio al que irás. Antes
de inscribirte visítalo al menos una vez y recorre todas las instalaciones para
ver que tan limpio se encuentra. Procura que el gimnasio que escojas esté bien
ventilado, pues un lugar con aire, es un lugar con menos gérmenes.
- Lávate las manos antes de empezar tu rutina. No sólo el gimnasio está sucio, también tu coche, la oficina, o cualquier lugar de donde sea que vienes; si toda la gente se lavara las manos al llegar, la cantidad de gérmenes disminuiría considerablemente.
- Si tienes alguna herida en el cuerpo debes cubrirla antes de empezar a hacer ejercicio.
- Cuando uses un aparato cubre el asiento y el respaldo con una toalla, así evitarás que tu piel entre en contacto directo con las superficies. Además debes llevar otra toalla para limpiarte el sudor. Es importante que nunca combines estas dos toallas pues podrías llevarte los gérmenes que estaban en algún aparato directo a la cara.
- Si realizas algún ejercicio en el que necesitas acostarte procura llevar tu propio tapete para que no toques directamente el piso ni tengas que usar alguno de los tapetes o colchonetas del gimnasio.
- No utilices guantes para levantar pesas. En un estudio realizado en Japón hace algunos años se descubrió que el poliéster (material del que están hechos estos guantes) retiene una gran cantidad de estafilococos, los cuales pueden provocar algunas enfermedades.
- Procura no tocarte la cara mientras haces ejercicio, pues la mayoría de las gripas y resfriados se provocan por el contacto de las manos con la nariz. Te recomendamos que sujetes bien tu cabello para que no te dé comezón en la cara y te coloques una banda elástica en la cabeza que impida que el sudor escurra.
- Usa ropa y calzado especial para hacer ejercicio. Lo ideal es que sea cómodo y holgado para que puedas moverte con libertad y tu cuerpo se mantenga bien ventilado. Evita las telas y fibras sintéticas, éstas ocasionan una sudoración excesiva.
- Después de terminar tu rutina toma un baño, de preferencia con agua caliente para relajarte, y ponte ropa limpia. Si es posible también cambia tu calzado para que tus pies descansen.
- Si
te bañas en el gimnasio nunca lo hagas descalzo. Utilizar chanclas en la
regadera evitará que te salgan hongos o que adquieras alguna infección en los
pies.
- Al llegar a tu casa saca la ropa que utilizaste en el gimnasio y cuélgala para que el sudor se seque, antes de mezclarla con el resto de la ropa sucia.
- Nunca vayas al gimnasio si estás enfermo. Aunque no parezca nada grave mejor quédate en casa, así evitarás contagiar a algún otro miembro del gimnasio. Además, mantenerte en reposo te ayudará a aliviarte más rápido.
La
mayoría de estos consejos son muy sencillos de seguir, no te quitarán mucho
tiempo y te ayudarán a sentirte más tranquilo cada vez que asistas al gimnasio
pues sabrás que tienes menos riesgo de enfermarte. Trata de recordarlos y
ponlos en práctica poco a poco hasta que se conviertan en una parte más de tu
rutina.
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